El establecer un marco teórico, al menos referencial, nos ayuda a tomar conciencia del grado de plenitud en el que se llevan a cabo los aspectos del lenguaje audiovisual y que nos conducen a un procedimiento interdisciplinar en el momento de abordar este campo de la cultura.
El establecer un marco teórico, al menos referencial, nos ayuda a tomar conciencia del grado de plenitud en el que se llevan a cabo los aspectos del lenguaje audiovisual y que nos conducen a un procedimiento interdisciplinar en el momento de abordar este campo de la cultura.
1.1 Una nueva forma de conocer
“Cualquier prolongación o extensión, ya sea de la piel de la mano o del pie, afecta a todo el complejo, psíquico y social”, exigiendo nuevos equilibrios entre los demás órganos o prolongaciones, e indica que “los medios de comunicación, cambiando el entorno, hacen surgir en nosotros relaciones únicas de percepción sensorial. La extensión de un sentido cualquiera transforma nuestra manera de pensar y de actuar, nuestra manera de percibir el mundo. Cuando cambian estas relaciones cambia el hombre”.
1.2 Un nuevo lenguaje
“Lo audiovisual no es una cuestión de medios sino de lenguaje. Podría decirse que es una cuestión de hemisferios. No se trata de usar medios audiovisuales, sino de expresarse audiovisualmente, de dar prioridad al hemisferio que ha adquirido más relevancia en la era de la imagen.[3] Los medios tienden a potenciar y vehicular una forma de expresión específica. Pero el lenguaje no puede reducirse a los medios.”
Babin y Kouloumdjian definen el lenguaje audiovisual mediante siete rasgos principales. El lenguaje audiovisual es:
1. Mezcla. En la mesa de mezclas se conjugan y establece el orden del sonido-palabra-imagen, con la intención de crear en el receptor una experiencia unificada.
2. Lenguaje popular. Simple y llano, ni discurso, ni conferencia, ni lenguaje literario e intelectualizado.
3. Dramatización. Crear la acción, es suscitar relieve y establecer tensión.
4. Relación óptima entre fondo y figura. Establecer las relaciones entre todos los elementos: correspondencias y distancias que crean el relieve.
5. Presencia. Se ve y se escucha con todo el cuerpo.
6. Composición por segmentos. Presentar los aspectos que destacan, aparentemente sin orden, sobre un fondo común.
7. Encadenamiento de mosaico. No lineal, deductivo o casual. Los elementos de un mosaico parecen inconexos si se aíslan unos fragmentos; sólo tiene sentido si se contempla el conjunto, la coherencia interna global.[5]
Babin y Kouloumdjian dan una propuesta al reto que los medios masivos lanzan a la sociedad. Es una respuesta unificadora, integradora. Un intento de superar el absurdo. Aseguran que tanto en la escuela como en los medios masivos funcionan en mono, es decir, utilizan sólo uno de los hemisferios del cerebro, aunque utilizando canales distintos.
En cambio, “el funcionamiento en estéreo utiliza ambos hemisferios, respeta en parte lo que se ha dicho sobre las relaciones entre hemisferio derecho e izquierdo: cada uno tiene su especificidad, su punto de vista, su singularidad, pero entre uno y otro hay tendido un puente. Y las informaciones recibidas en la derecha, según el sistema del hemisferio derecho, pasan a la izquierda. De este modo existe distinción, pero también influencia recíproca. En ocasiones será el registro artístico, global, intuitivo, gustativo, el que domine. En otros, el registro analítico, riguroso, secuencia, abstracto. Del uno al otro hay un puente, pero respetando los puntos de vista y las dominancias.”[6]
[3] Alvin Toffler se refiere a ella como la tercera ola o la era de la información y McLuhan como la Aldea Global.
[4] Babin, P. y McLuhan M. (1980:128). Otro hombre, otro cristiano en la era de la electrónica. Edebé, Barcelona.
[5] Babin, P. y Kouloumdjian, M. F. (1980:34-37).
[6] Babin, P. y Kouloumdjian, M. F. (1980:34-37).
“En el principio estaban Gutenberg y los mass media. Luego se levantaron los hombres. Les dolía la cabeza, pero sus ojos brillaban de envidia. Entonces nacieron los group media.” Y continua, “tenían dolor de cabeza por exceso de intelectualismo –la civilización de lo escrito– y por despersonalización –la civilización de los mass media. Envidiosos por el deseo imposible de utilizar el nuevo lenguaje de los medios de comunicación.”[7]
Lo audiovisual nace con vocación de servir a una educación en estéreo. Asume lo mejor de los medios de masas –una forma específica de expresión que conecta con la sensibilidad del hombre de hoy– y de la cultura del libro –el carácter personalizador, conseguido ahora mediante la comunicación. Y hace frente a los excesos de cada uno de ellos.
La educación en estéreo convierte a la escuela no en un centro de enseñanza, sino de aprendizaje. Un centro preocupado no por la simple transmisión de conocimientos, sino por el enriquecimiento en experiencias de todo tipo: conocimientos, sensaciones, emociones, actitudes, intuiciones... Es la oportunidad de que el alumno elabore un proyecto propio de personalidad mediante la integración de todas sus facultades físicas y psíquicas y mediante la interrelación constante con el grupo, con la clase, con la escuela, con la sociedad en general.
“Si consideramos como analfabeto funcional a aquel individuo que por diferentes causas descodifica unos signos sin poder reflexionar sobre ellos, sin poder entender la relación entre su significado y su significante, sería oportuno investigar de qué manera se da esa situación ante un producto audiovisual”.[9]
Hasta ahora casi analfabetos audiovisuales, las modernas tecnologías digitales personales nos ponen ante esta disyuntiva, y, por lo general, reproducimos lo mismo que hemos visto y escuchado en otros medios antecesores sin tener la competencia de un lenguaje audiovisual.
“El sonido es una imagen, una imagen auditiva que curiosamente, dispara más la imaginación que las imágenes visuales.”[10]
Las imágenes son portadoras de mensajes, pero para que se lleve a cabo esta transmisión han de darse dos factores:
1) que tengan contenido y fuerza suficiente para que el mensaje pueda ser percibido, y
2) que el receptor esté capacitado para interpretarlo.
Es decir, es preciso que haya un conocimiento del lenguaje audiovisual, una cultura audiovisual, por parte de quien lo percibe para que pueda leer en ella.
[8] Software.- voz angloamericana usada en la informática para nombrar al conjunto de programas y rutinas que permite a la computadora la realización de ciertas tareas.
[9] Aparici y García-Matilla (1978:10) La imagen, Vol. I. UNED, Madrid.
[10] Aparici, Roberto y García Matilla. (1978:81) La imagen, Vol. I. UNED, Madrid.
1.3 Integración de los lenguajes visual y auditivo
Aunque en la literatura sobre la comunicación audiovisual suele asignársele a la visión un papel preponderante sobre los otros sentidos, especialmente en comparación con la audición, esta primacía del sentido de la vista y lo visual no tiene una base perceptiva sino que se sustenta fundamentalmente en motivos históricos y metodológicos.
[11] Rodríguez, Ángel (1998:25) El lenguaje audiovisual como objeto de estudio, en La dimensión sonora del lenguaje audiovisual. Paidós Ibérica, España.
1.4 La comunicación y lo audiovisual

En el proceso de comunicación colectiva, aunque se envían muchos mensajes idénticos por distintos medios, cada receptor codifica el mensaje de acuerdo con el contexto, los grupos de pertenencia, sus experiencias previas, vivencias y formas de ver la realidad (ideas, valores y comportamientos).

Wilbur Schramn Hombre, mensaje y medios. Forja, Madrid (1982)
Por otra parte, el emisor puede emplear diversos medios de comunicación para hacer llegar un único mensaje, de tal forma que maneja diversos recursos de acuerdo al soporte que requiere cada medio, lo que demanda del conocimiento del lenguaje apropiado para ello de acuerdo a la forma que toman los mensajes, sus características son las siguientes:
Diseño: G. Martínez Castillo (2000)

1.5 Dimensiones y códigos de lo audiovisual
La integración de lo audiovisual culmina en productos comerciales, publicitarios, propagandísticos, de entretenimiento y educativos; aunque en este último campo su tratamiento muchas veces es una prolongación del lenguaje verbal; es decir, como simples “conferencias” o discursos verbales, ilustraciones plagadas de textos e imágenes amenizadas por efectos de sonido y música de fondo sin ningún sentido entre sí, y eso se debe primordialmente al desconocimiento del lenguaje audiovisual.
La dimensión técnica, atiende el nivel operativo de cada medio y el o los canales que se emplean para intentar hacer llegar su mensaje al público meta de la manera más rápida y precisa, estableciendo un proceso de información o comunicación, según sea el caso.
La dimensión expresiva, por su parte, atiende un triple nivel: instrumental, semántico y de diseño audiovisual. a) El nivel instrumental hace referencia al conocimiento de los recursos técnico-expresivos, b) El nivel semántico hace referencia al conocimiento de estos recursos desde el punto de vista de la producción de sentido, y c) Finalmente, el nivel de diseño audiovisual hace referencia a las formas de presentación.
Hoy, resulta absolutamente contradictorio que en una sociedad en la que lo audiovisual se ha convertido en la forma de expresión por excelencia, no se ofrezca una formación específica en este campo. Sin embargo, si bien aquí no se abarca todo lo deseable para una educación audiovisual integral, si se ofrecen algunos criterios y líneas de acción que nos permitan conocer lo audiovisual en su doble vertiente como materia u objeto de estudio y como recurso para el aprendizaje.
Diseño: G. Martínez Castillo (2005)
[13] Bonet, Eugeni (1980:104) citado en En torno al Vídeo. Gustavo Gilli, España. Hace una subclasificación de la iconosfera al describir los distintos niveles de las señales de vídeo de acuerdo con la cobertura de las estaciones de televisión y sistemas de distribución de videogramas con el término videosfera.
[14] Ferrés, Joan. (1993) La educación audiovisual, asignatura pendiente de la reforma. Universidad Ramón Llull, España.
[15] La correspondencia entre signos y significados es el código. El ejemplo más fácil de comprender es el código de circulación, en el que a cada señal le corresponde una advertencia; una prohibición, una orden. Dentro de un código, a la manera de utilizar los varios signos para transmitir mensajes o para estructurar un discurso, se le llama lenguaje.
[16] Zunzunegui, S. (1984) Mirar la imagen. Universidad del País Vasco.
El conjunto de convenciones y códigos que permiten, mediante el uso de ciertos instrumentos, un proceso social de producción y conservación para su posterior reproducción de los mensajes constituidos por imágenes y sonidos, de una o varias partes, seleccionadas de una realidad natural o construida.
Esta serie de códigos audiovisuales incluyen el proceso de percepción de las imágenes y los sonidos tanto en el ámbito físico como cultural, la identificación y reconocimiento de experiencias previas análogas, simbolismos, denotaciones y connotaciones, estructuras narrativas, elementos sonoros y elementos visuales, que hacen de su yuxtaposición lo característico de cada medio audiovisual. Otros sienten una especial atracción por la expresión “lenguaje total”, y lo identifican como el lenguaje audio-scripto-visual. Como sea, el lenguaje audiovisual va más allá de los simples códigos que emplea.
También podemos entender que el lenguaje audiovisual está constituido por un conjunto sistematizado y gramatizado de recursos expresivos que permiten estimular en el público, series organizadas de sensaciones y percepciones que se transformarán en mensajes concretos y complejos, y que además no es un lenguaje cerrado por lo que se encuentra en continua innovación integrando nuevos recursos a sus códigos.[17]
Estos mensajes son construidos, conservados y reproducidos para un público meta o target, e intentan integrar el conjunto de elementos que constituyen la trama representativa de la sociedad como un elemento de su cultura.
En general, tienden a conservar y reproducir los valores del emisor, es decir, de quienes los producen, aún cuando no siempre dichos valores tengan aceptación o vigencia para aquellos que reciben los mensajes. De ahí que los mensajes audiovisuales puedan tener como objetivo además de informar, entretener y comunicar, el de persuadir y manipular.
Diseño: Giovanni M. Martínez Castillo (2005)
[17] El lenguaje audiovisual está constituido por el código gestual y otros códigos, más o menos estructurados e intencionales que iremos explicando a lo largo de este libro.
a) Emisor: quién o quiénes generan los mensajes, y para que lo dicen;
b) Creativo: el experto mediático, quién le da forma, lo realiza, y qué instrumentos utiliza para producirlo, conservarlo y reproducirlo,
c) Qué medio y canales se emplearon para emitirlo (auditivo, visual, lexi-visual, audio-visual, etc.).
d) Receptores: aquí se encuentra el público meta y todo aquel que recibe el mensaje si importar que fuese diseñado para ellos o no;
e) En qué contexto se emite, qué otros procesos sociales y mediaciones le afectan, y
f) Qué retroalimentación o respuesta se obtuvo.
En palabras de Masterman (1993:36):
“Se puede decir que el poder ideológico de los medios es, en cierto modo, proporcional a la aparente naturalidad de sus representaciones, puesto que la potencia ideológica de un producto mediático radica principalmente en la capacidad que tengan aquellos que los controlan y los elaboran, para hacer pasar por real, verdadero, universal y necesario, lo que son construcciones inevitablemente selectivas y cargadas de valores, en las que se inscriben intereses particulares, ideologías y modos de entender.”
Como consecuencia, encontramos cuatro grandes áreas de investigación:
1.- ¿Quién es el emisor y/o la fuente del mensaje?, ¿Quién lo construyó o realiza?, ¿Qué intereses tiene, cuál es su objetivo?, Es decir, ¿Cuál es su explicación en términos de poder?
3.- ¿Cuáles son los valores implícitos en la representación presentada?, Es decir, ¿En qué consiste su aspecto ideológico?
4.- ¿De que manera leen y reciben las construcciones mediáticas las audiencias?, Es decir, ¿Cuál es su nivel de recepción y actitud crítica ante los mensajes mediáticos?